Una vez iniciado el tratamiento y adaptado el paciente al mismo haremos el seguimiento adecuado al equipo elegido.
CPAP - Cada tres o seis meses, para modificar si es necesario la presión de tratamiento.
AUTOCPAP - Si el paciente no tiene ningún problema, una vez al año para hacer lectura del informe que proporciona el mismo equipo ya que las presiones son automáticas.
VPAP - Siempre que el especialista lo considere necesario, ya que se requiere un control periódico.